Centro de Alumnos

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¡Buenos días a todos! Hoy me gustaría partir estas palabras de una manera distinta… Me voy a saltar por esta vez, en mi último discurso, la formalidad habitual del saludo inicial.

Quiero partir saludando a los alumnos y alumnas del Colegio, al revés de lo que siempre se estila por protocolo, porque ellos son el centro del proyecto educativo que la Congregación de los SS.CC. lleva adelante con empeño por medio de las hermanas y el equipo directivo aquí presentes.

Quiero saludar con la misma fuerza a nuestros profesores y a nuestros paradocentes. Y obvio quiero saludar a todos los apoderados que son el soporte de todos nosotros. Compañeras y compañeros, somos una familia compleja y muy diversa. Una familia con problemas, como todas, con alegrías y tristezas, con más secretos de lo que nos gusta reconocer a veces, que por callados se convierten en dolores difíciles de superar. Pero para eso son las familias, para estar unidas y para salir adelante juntas, para aceptarse y no para imponerle realidades a los otros.

Hoy puedo decir con claridad que se termina una etapa muy importante para mí, y para todos los integrantes del centro de alumnos que formamos. Por eso quiero agradecerles especialmente a todos y todas los que me apoyaron durante este año, a Daniel Monje, Sofía Tapia, Javiera Diethelm, Belén Muñóz, Vicente Rodríguez, Leonor Correia, Francisca Rojas, Constanza Bueno, Magdalena Fontaine, Sofia Isla, Carlos Cárcamo, Martín Leñam, Sofía Ojeda, María Victoria Filgueira, Juan Montes, Matías Tapia, Amanda Dupuy y a las asesoras Jimena Bustos y Lorena Fernández.

El proyecto de este centro de alumnos, se basó en la confianza, en el buen trato y en las ganas de ser mejores cada día, en tratar de buscar los cambios, el progreso y la construcción de comunidad que los estudiantes esperaban, porque para eso estábamos: para apoyar y hacernos parte a cada uno de ustedes.

Liderar no fue fácil, pasar por los momentos y situaciones por las que tuvimos que pasar es difícil y a veces frustrante, hasta el punto que se quiere dejar todo de lado. Pero la responsabilidad y el compromiso es mucho más fuerte que tirar la toalla. Todos y todas sabemos lo difícil que es estar a veces en el colegio, piensen cómo sería además tratar de ordenarlo o simplemente ser la voz de los y las estudiantes en cada ocasión. Es una tarea grande, porque no todos están de acuerdo con lo que se dice o se hace, pero bueno, así es el desafío y por eso gente como yo y como el equipo del CAL está dispuesto y con todas las ganas para hacerlo.

Hoy es imposible no mencionar lo que estamos viviendo como país, como sociedad. Nosotros, las comunidades educativas y los jóvenes en particular, tenemos una gran responsabilidad. Los colegios, con valores claros como el nuestro, tenemos que ser facilitadores del proceso que se vive y ustedes compañeras y compañeros son responsables de participar y de aportar nuevas ideas, nuevas maneras de mirar el mundo, de mirarnos como iguales, como personas. Mujeres, hombres, no binarios, jóvenes, ancianos, adultos, padres e hijos. No hay tiempo para la flojera o la comodidad. Es tiempo de vivir la vida intensamente y defendiendo nuestros principios, como la verdad, el respeto, la tolerancia, la solidaridad y la empatía, y no de pasar por la vida sin pena ni gloria y dando like en instagram.

Compañeras y compañeros los invito a dejar huella donde les sea posible. Dentro de su familia, de su comunidad, de su grupo de amigos. Participen y den su opinión. Nuestro colegio tiene una larga y rica historia, es tiempo de agrandarla haciéndonos parte de este proceso que afortunadamente nos tocó vivir. Las crisis son cambio, y son oportunidades también.

Debo finalizar contándoles algo personal, este ha sido un año especialmente difícil para mí, por distintas razones… ha sido un año de cambio y de muchas dudas también. En ese proceso ustedes han sido súper importantes. Así que gracias por la paciencia y el cariño, por el tiempo, por los abrazos… Los quiero mucho.

Gracias especialmente a mis papás y a mi hermano y mi amigo/pololo Christian, que han estado a mi lado todo el tiempo.

Antes de despedirme, como Presidenta del CAL 2019 y a nombre de todo mi equipo, quisiera hacer entrega de un pequeño regalo para el colegio, como símbolo del diálogo que siempre debe estar presente en nuestra comunidad: dos bancas nuevas para el patio.

Estimadas Hermanas de la Congregación de los SS.CC, señora Gloria Rojas Ponce, directora de esta institución, docentes, paradocentes, estudiantes y apoderados, muy buenos días y hasta siempre!!!

Rafaela Villane